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Especial
San Isidro´2001
Lunes, 28 de mayo´2001. JOSÉ MIGUEL MARTÍN DE
BLAS. ¡Vuelva usted mañana!
Tarde de sopor en Las Ventas. Insufrible
por la aburridísima corrección de los toreros ante una bondadosa
y noble corrida de El Ventorrillo. Una corrida sosa, pero, en términos
de toda la vida, “la tonta del bote”, vamos. Una corrida con
hechuras, con presencia, y tarde para el olvido.
Salvo por el percance a última hora de
Juan de los Reyes, corrida sin historia. El banderillero de El Cordobés
fue cogido por el sexto en su segundo par de banderillas, y sufre una
cornada menos grave a la altura de los testículos.
Además, en la tarde hubo un toro con
mejor clase, con más alegría, y una faena que nadie quiso ver, ni
aplaudir, ni permitir. La de Jesulín, que ligó impecablemente, muy en
serio, y muy de verdad. Y como si nada. Ese toro tuvo prontitud, alegría,
y buen son. Los demás, nobleza chochona, sin transmisión, ni fuerzas.
El mismo Jesulín salió aburrido y derrotado en el cuarto, con el que
abrevió y soportó la bronca.
Finito tuvo un primero noble y soso, y un
segundo de su lote muy parado. Con el primero, detalles delicados de
Finito, y con el otro, faena de mucho metraje, faena pesada que fue
contestada.
Y El Cordobés, que saludó con muchas
ganas a su primer toro, que incluso hizo un quite antes de llevarle al
caballo, que hizo otro quite al sacarlo, pero el desparpajo de Manolo no
bastó con un toro sosísimo y parado. Con el sexto, más parado y de
peor condición que los demás, y con la cogida del banderillero todavía
reciente, El Cordobés abrevió para bien de todos.
Sólo quedan doce.
¡Vuelva usted mañana!
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