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LAS ENTREVISTAS DE PORTALTAURINO

Entrevista a Manuel Morilla

“Amenazo con volver; sólo hace falta que me ilusione un torero”

De Jaime Bravo hasta el Papa     La necesaria independencia   
De villano a héroe
 

Opinión: Cuestión de sentimientos

Manuel Morilla. Foto de J. Martínez

Sábado, 27 de enero´2001
El apoderado Manuel Morilla, que se ha dejado más de media vida en las carreteras desempeñando sus funciones, vuelve a ser noticia por dos motivos: por una lado, no será el apoderado de Jesulín en la vuelta a los ruedos del torero de Ubrique, y por otro, la inauguración de la plaza de toros que ha levantado en su localidad natal, Morón.

 

PortalTaurino: Han sido más de diez años ejerciendo de apoderado de Jesulín y en ese tiempo ha llegado a lo más alto tanto el propio Jesulín como torero, como el propio Morilla como apoderado. Pero la carrera de Morilla se inicia mucho antes...

Manuel Morilla: La verdad es que es una unión que ha durado mucho tiempo, doce años, y es normal que se nos identifique a los dos como pareja profesional dentro del mundo de los toros. Pero yo he apoderado a muchos toreros. He apoderado a los hermanos Ángel y Rafael Peralta; a otros rejoneadores como Antonio Ignacio Vargas, Curro Bedoya o Manuel Vidrié. Y a toreros como Santiago López, Curro Girón, Palmeño y una larga lista que ahora mismo no recuerdo bien; uno de los primeros toreros que apoderé fue José Luis Parada, en el 68, del que tengo una anécdota muy curiosa que no creo que la tenga nadie más en el toreo, porque lo hice matador en menos de un año. Parada mató su primer becerro en Morón de la Frontera un 17 de septiembre, y fue matador de toros un 3 de agosto del año siguiente. Incluso apoderé durante dos años a Enrique Ponce, uno de ellos coincidiendo con el paréntesis en el que Jesús rompió conmigo y fue apoderado por Simón Casas, y de la casi nada lo puse en las casi cien corridas. Quizá esto no sea muy conocido o también que a la gente le gusta olvidar...

PT: ¿A quiénes se refieren esos olvidos, al propio Enrique Ponce?

MM: No, yo conozco bien a Enrique y sé que lo comenta en muchas ocasiones. Digo la gente en general, porque parece que lo único que he hecho en el toreo ha sido apoderar a Jesulín, y eso no es así.

“En este mundo del toro siempre hay un ‘tejemaneje’ nuevo que hay que aprender”

PT: ¿Y apoderando a esos matadores y rejoneadores, sin estar vinculado a otros negocios taurinos, se gana el suficiente dinero como para vivir?

MM: Y hasta para ahorrar. Mientras no se demuestre lo contrario, la figura del apoderado es imprescindible. Está muy claro que no hay apoderados buenos ni apoderados malos, sino toreros buenos o malos, y que hacen que sus apoderados tomen importancia o no, y como consecuencia de la importancia del torero al que se representa, ésa es la figura que le toca jugar al apoderado para sacar el mayor provecho. Pero vamos, que a los toreros no les debe de ir mal cuando siguen nombrando a apoderados, y apoderados expertos, que conocen el entramado de la Fiesta, aunque en este mundo siempre hay un ‘tejemanaje’ nuevo que hay que aprender.

Manuel Morilla. Foto de Javier MartínezPT: Pero ahora se va a hacer empresario... a la fuerza, obligado, seguramente, por los sentimientos.

MM: Totalmente. Desde que tengo uso de razón me gustaron los toros, y la gran ilusión de toda mi vida era que en mi pueblo, en Morón, hubiera una plaza de toros. Sentía una envidia muy grande por pueblos cercanos, como Utrera, Osuna o Écija. Ahora se han dado las circunstancias que me han impulsado a este ambicioso proyecto. El día que me decidí a comprar la ganadería dudé si invertir ese dinero en la ganadería o en la construcción de la plaza. En aquel momento no encontré el apoyo necesario. Ahora ha sido distinto, sobre todo porque he encontrado la colaboración verdadera, desinteresada, amiga y moronense del alcalde, José Párraga. Sé que hay mucha gente ilusionada en el proyecto, porque paseo por las calles de mi pueblo y me felicitan y me dan ánimos. El otro día, una señora mayor se me acercó y me abrazó y... (Morilla se emociona y no puede seguir hablando).

PT: ¿Cómo va a ser ese día?

MM: Para mí será muy emocionante. Habrá una misa a las doce de la mañana en la capilla de la plaza, que puede que sea oficiada por el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo; si no pudiera ser, el padre Leonardo, el cura de los toreros, será el oficiante. La capilla tendrá tres imágenes de mi devoción: un crucificado a tamaño natural del escultor Martín Nieto, una cerámica grande de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la principal devoción de Morón, y otra imagen en cerámica de María Auxiliadora, ya que yo estudié en un colegio salesiano. Después de la misa habrá un almuerzo. El cartel con los dos festejos se presentará el día 1 de marzo en un acto especial que tendrá lugar en el propio coso. El segundo se celebrará el domingo 11 de marzo, y será una corrida de rejones con toros de Felipe Bartolomé para seis figuras del escalafón. El sábado 10 será la corrida inaugural, con toros de mi ganadería.

PT: Ha permanecido más de diez años junto a Jesulín y estas dos últimas temporadas se ha quedado sin apoderar a nadie a la espera de su decisión de regresar. Recientemente le acompañó en varios festivales en América; cuando a la semana siguiente le dice que vuelve a los toros pero que ya no será su apoderado, ¿tiene la sensación de haber hecho el ridículo?

MM: ¿El ridículo? No, hombre, no. He hecho el gilipollas. Pero yo estoy muy tranquilo, porque he hecho las cosas como las tenía que hacer. Él ha decidido tomar nuevos aires y ojalá que sea para bien. No le guardo rencor y le deseo lo mejor, porque sigue siendo mi amigo. Después de la ruptura ha venido a casa tres veces veces, incluso con su hija; y tan amigos.

PT: Pero duele...

Manuel Morilla. Foto de Javier MartínezMM: Más que dolor, sorpresa. Duele mucho menos de lo que algunos piensan. Me dolió mucho más lo del año 91, cuando se fue con Simón Casas un año y después volvió otra vez a mí, para lanzarlo definitivamente. Entonces no estaba preparado para algo así, pero ahora es distinto. Aquella vez dije en todos los medios que era una ‘guarrada’, pero la de esta ocasión no la considero así.

“¿El ridículo? No hombre, no; lo que he hecho con Jesulín en los últimos meses ha sido el gilipollas”

PT: ¿Y si volviera Jesulín a pedirle que le apoderara?

MM: Hombre, estas cosas hacen que uno se ponga ya en guardia, a la defensiva. No sé...

PT: ¿Le ha sorprendido que la elección fuera otro apoderado ‘independiente’, Pepe Luis Segura?

MM: Con todo los respetos para Segura, eso es algo que no se lo explica ni yo mismo. Cuando habló conmigo y me dijo que quería cambiar de aires le pregunté si tenía cerrado algo, y me dijo que no. Pero yo sé que ya tenía hecho lo de Segura, y después hizo el ‘paripé’ con varios empresarios para justificarse ante mí.

PT: ¿Volverá a apoderar a algún torero?

MM: Por supuesto. Amenazo con volver; sólo es necesario que me ilusione un torero. Pero puedo asegurar que todavía daré mucha guerra.

 PT: ¿Tiene muchos enemigos?

MM: Como todos; dichoso aquel que no tenga enemigos. Tengo amigos que me adoran y posiblemente tenga también a muchos que me odien. Pero yo soy muy perfeccionista y de los que me critican es de los que consigo obtener el secreto para poder ir mejorando día a día.


 De Jaime Bravo hasta el Papa

  Manuel Morilla ha vivido toda su vida en Morón de la Frontera. Aún recuerda con nostalgia aquella casa de la calle Calzadilla, número 15, en la que nació y vivió su infancia, que permanece tal cual. De su matrimonio han nacido dos hijos. El varón, Francisco Manuel, va a seguir el camino de su padre y ya ha apoderado a varios toreros. Los dos hijos de Morilla nacieron en Morón “por una cabezonería mía. Me opuse a mi mujer, que quería ingresar en un hospital de Sevilla para mayor comodidad, pero yo me empeñé en que nacieran en Morón”. Ese amor por Morón se plasmará con la inauguración el día 10 de marzo de una plaza que ha sido construida por Morilla, contando con la colaboración del Ayuntamiento. “Recuerdo cómo de pequeño esperaba con ansiedad que llegara el 8 de septiembre, día de la Virgen de Consolación. Ese día, mi madre preparaba el canasto y nos íbamos en tren hasta Utrera para asistir a la corrida de Feria. Era una fiesta, un regalo de Reyes. Recuerdo el sentimiento tan extraño que sentí cuando le día la mano a un torero por vez primera, a Jaime Bravo –que no llegó prácticamente a nada–, entrando de luces a la plaza de Utrera. Aquello me produjo una sensación tan impactante que no la he vuelto a tener hasta que nos recibió el Papa a Jesulín y a mí”.Por eso mi deseo siempre ha sido que Morón tuviera una plaza. Y al final la va a tener y me va a quedar el orgullo de ser yo quien se la ofrezca, con el esfuerzo de mi trabajo con los toros. Cuando pase el día 10 de marzo y la plaza quede inaugurada, ya podré morirme tranquilo”.


La necesaria independencia 

Manuel Morilla es uno de esos apoderados que se encuadran con el calificativo de ‘independiente’. Con ello se quiere indicar que sólo se dedica a la parte representativa del torero al que apodera, sin estar inmerso, al mismo tiempo, en empresas taurinas. “Hace diez o doce años sí fue un momento complicado en ese aspecto. Era  muy normal que los toreros importantes pertenecieran a una de las casas grandes del mundo empresarial, y fue cuando se hizo famosa esa frase del intercambio de cromos”. Manuel Morilla se refiere a que estos empresarios que controlaban las principales plazas de toros y, a la vez, apoderaban a los principales diestros del momento, incluían a los toreros de otro apoderado en la Feria de la plaza que explotaban si, a cambio, el otro empresario colocaba en los carteles de su plaza al torero al que apoderaba, como si de un intercambio de cromos se tratara. “Hoy día ya no es así. Ahora mismo hay cinco o seis figuras del toreo imprescindibles para cualquier feria taurina y ninguno está en manos de grandes empresarios, como sí ocurría antes. Enrique Ponce, por libre; José Tomás, por libre; El Juli, por libre; Jesulín, por libre; Espartaco, por libre. De hecho, los toreros que están en manos de grandes casas no son las figuras más importantes e imprescindibles del momento, aunque puedan ser buenos toreros. Incluso el que en los últimos años se haya evolucionado a que los toreros confíen su carrera en apoderados ‘independientes’ da validez a que, para ellos, es mucho más positivo que lo dirija un apoderado ‘independiente’ que un empresario, por muchas plazas que tenga”. Manuel Morilla ha tenido opción a lo largo de estos años de introducirse también en ese apartado del empresariado taurino, optando a la explotación de plazas de toros, pero siempre lo ha rechazado. “No es que yo no me vea capacitado, ni mucho menos, sino que nunca me ha atraído ser empresario. Yo siempre he visto de forma muy clara que mi puesto estaba en el callejón, al lado del torero. Para ser empresario hay que ir casi a la guerra, intentando quitar las plazas a los compañeros. Siempre he querido ir por la vida con la cara muy alta y no meterme en terrenos en los que, a veces, hay que joder al que tengo al lado”.


De villano a héroe

La ganadería que tiene a su nombre, comprada a los hermanos Peralta, es otra de sus ocupaciones, “aunque es muy complicado tirar para adelante, porque tal y como están hoy las exigencias en las principales plazas se requiere un toro fuera de tipo, y a mí, lo que me gusta, es el toro noble, que deje estar a gusto al torero para que el público pueda disfrutar. Lo mío es Jandilla y no quiero sacarlo de tipo, y si eso significa que sólo puedo lidiar en los pueblos, pues lidiaré sólo en los pueblos”. Precisamente, Manuel Morilla ha sido noticia recientemente por ganarle un expediente sancionador a la Junta, que le había sancionado con una multa de un millón y tres meses de inhabilitación para lidiar en por un positivo de afeitado de un toro suyo en la plaza de Córdoba, lidiado en la temporada de 98. “Este recurso parece que va a sentar jurisprudencia y andan los políticos de la Junta de un lado para otro para reformar incluso el Reglamento”. Es curioso el caso de Morilla. La Junta ya lo había inhabilitado otra vez por intentar torear un toro de Jesulín en Sanlúcar de Barrameda. Sin embargo, el temple y la pacienca de Morilla ha conseguido que, después de esa inhabilitación, pagar la multa y ganarle ese recurso a la sanción por afeitado que sienta jurisprudencia, varios representantes de la administración andaluza estarán a su lado para presentar la plaza de Morón el 1 de marzo. De culpable a héroe, o quizá todo sea por salir en la foto...

 

 
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