GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE
CASTELLÓN
FERIA DE LA MAGDALENA
Tarde del 25 de marzo de 2003
Crónicas de la prensa

Novillada

Diarrio de Sevilla

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de José Vázquez, de buena presencia.

Diestros: 

  • Paco Ramos, silencio tras aviso, oreja y ovación tras petición en el que mató por Rodríguez. 
  • Manuel Escribano, oreja tras aviso y dos orejas.
  • Alejandro Rodríguez, oreja, en el único que mató.

Incidencias: Parte facultativo: Alejandro Rodríguez sufrió «una cornada en la región femorocrural, que penetra en peritoneo y produce hernia crural. Tiene dos trayectorias de doce centímetros y ocasiona sólo lesiones musculares. Pronóstico menos grave».

Entrada: más de media plaza

Crónicas de la prensa: ABC, El País


ABC. ZABALA DE LA SERNA. Cara y cruz: triunfo de Manuel Escribano y cornada de Alejandro Rodríguez

Manuel Escribano salió a hombros y Alejandro Rodríguez, por la puerta de la enfermería. Así es el toreo. Duro y difícil, grandioso. Las medias tintas no valen. O una cosa u otra. O cara o cruz.

Rodríguez se tiró a por todas con la espada para refrendar una faena de novillero a la antigua, supliendo con afán y entrega las lógicas carencias de novel. Y el utrero lo prendió de lleno y lo elevó a las alturas. No había salida. Rota la taleguilla, abierto el muslo, el honor y el camino hacia adelante permanecen intactos. Su alegría con el capote y la sangre derramada se gratificaron con una oreja.

Escribano corrió distinta fortuna cuando el astifino quinto se lo pasó de pitón a pitón a la hora del volapié. El milagro se hizo cuando se levantó indemne. La espada se había hundido en la misma cruz. El volteretón y la estocada dispararon la temperatura hasta las dos orejas.

Madera y valor

Manuel Escribano sumaba el doble trofeo a otro anterior. Tiene madera y valor de verdad, además de una seguridad con los aceros apabullante. Hace la suerte con rectitud, con la vista clavada en el morrillo. Como los pistoleros legendarios, donde pone el ojo... Y eso es una garantía de triunfo. Además anda fácil con los palos. Este segundo de su lote embistió humillado, mejor por el pitón derecho. Quizá fuese el de más clase del conjunto de José Vázquez, armado como la 101 aerotransportada, como no estaban el domingo los toros de Jandilla, tal vez como no se verá en días venideros. Fue una corridita de toros, alguno, como el gigante sexto, con una presencia de asustar. La Fiesta al revés.

Ya digo que el espigado sevillano viene con ganas de ser. Planta la figura y atornilla las zapatillas. Su estilo se aleja de la escuela de Chicuelo o Pepe Luis. Incluso en el metraje de las faenas. Alguien debe explicar a estos chicos que la cosa no reside en la cantidad, sino en la intensidad. Que la lidia de un par de novillos no puede nunca durar una hora, ni una tarde, casi 180 minutos, el doble de un partido de fútbol.

Saludó Manuel Escribano a sus enemigos en la nueva versión de la larga a portagayola, que ahora se ponen casi en los medios en lugar de en la segunda raya de picar. Abundó con la muleta ante su reticente y mansurrón primero. Faena técnica, de exprimir el escaso recorrido. Los mejores muletazos fueron ante el buen penúltimo de la tarde. Sobre todo con la diestra. Los espadazos amarraron los trofeos.

Paco Ramos contó con tres cartuchos, una vez que Alejandro Rodríguez se encontraba en manos de los médicos. Se le ve puesto, pero ayer no estuvo precisamente templado: muchos enganchones se repitieron a lo largo de su actuación. Aunque bien es verdad que el violento derrote del novillo que abrió plaza molestaba, cuando le hizo las cosas por abajo obtuvo muletazos largos. Debió seguir en esa línea. Más o menos lo mismo le sucedió con el encastado cuarto, al que lanceó con seguridad a la verónica. Al natural se centró en una tanda notable, bien concebida. Unas manoletinas pusieron el punto final. La gente hizo la vista gorda con el bajonazo y conquistó su única oreja. Mala costumbre ésa de matar los toros por los blandos ya desde tan pronto: en los tres apuntó al rincón, que, como dijo el Caña, más que de Ordóñez es ya una mancomunidad de propietarios. Fue irregular la faena al último, que cabeceaba a derechas y se dejaba a izquierdas. Cerró una cuenta que inclinaba la balanza hacia el lado de la novillada de José Vázquez.


El País. VICENTE SOBRINO. Cogida grave de Alejandro Rodríguez

Impecable de presencia la novillada de José Vázquez, además de ofensiva y muy manejable. Entre discretos y cumplidores en varas, segundo y sexto tuvieron su punto de mansedumbre, llegaron a la muleta con buen aire y sin plantear problemas. En ese son, primero, segundo, cuarto y quinto alcanzaron buena nota, aunque el segundo de Paco Ramos fuera de agobio.

Manuel Escribano salió a hombros, pero también pudo marcharse herido. Su astifino segundo lo cogió de manera espeluznante al entrar a matar, ni un rasguño recibió: ¡milagro! A ese novillo lo templó en una labor centrada. Su primera faena tuvo falta de mando y acabó insulsa. En ambos banderilleó con seguridad. La primera faena de Paco Ramos fue un rosario de enganchones. El cuarto le agobió, mientras que con el molesto sexto tuvo una mitad de faena solvente y templada. Falta de técnica pero con buenas intenciones, la faena de Alejandro Rodríguez al tercero. Al matar, el novillo le pegó un golpe seco y lo hirió en la ingle.

 

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