GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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REAL PLAZA DE TOROS DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA
Tarde del domingo, 3 de agosto de 2008
Corrida de toros

 

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Cuatro toros de María José Barral y dos de Gavira. En conjunto mal presentados en escalera y resultaron bajos de raza, que dieron escaso juego. El 1º bis de Gavira lidiado como sobrero resultó rajado, 2º parado, 3º rebrincado, 4º (Gavira) manso pregonao, 5º (Gavira) orientado y rajado y 6º mirón y probón. 

PESOS: 490, 535, 495, 490, 525, 540 kilos.

Diestros: 

Palco: Presidió Ana Alonso; Asesor Veterinario Álvaro Cañas y Asesor Taurino Antonio González.

Tiempo: Tarde muy calurosa con viento de levante.

Entrada: Tres cuartos de plaza.

Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com


PortalTaurino.com. EMILIO TRIGO. Cayetano abre la Puerta Grande .

El festejo se remendó con los astados de Gavira, lidiados en cuarto y quinto lugar resultando un manso de libro y un peligroso respectivamente, mas dos sobreros del mismo hierro. La otra cosa destacable de la tarde es que se comprobó que los toreros mediáticos congregaron más público que las figuras en días anteriores. 

Ahora bien, lo que mal empieza mal acaba, aunque esta vez se rompió el dicho. Peor no se podía comenzar con un toro escobillado de pitones y devuelto al corral. ¡Quién aprueba estos toros! ¿La autoridad, los veterinarios o todos a la vez? ¡Vergonzoso el que lo haga! 

La mitad de la escasa tarde sin historia taurina se escribió con el tercero que ya perdió las manos en los mismos chiqueros antes de pisar el albero. Cayetano con un bonito gesto tras la cornada del año anterior, brindó al equipo médico y en especial al doctor Julio Mendoza. El menor de los Ordóñez demostró que el paso del tiempo ha sido muy fructífero profesionalmente para él, adquiriendo oficio y valor, mejorando su toreo progresivamente. Cayetano además de estar en un momento dulce es distinto y tiene personalidad, cualidades que demostró en una faena discontinua ante el bronco de Barral pero con muletazos de elegancia sin igual. Le bajó la mano cuando el toro le metía la cara y acompasó con la cintura cada pase. Estoconazo y oreja de peso. El sexto era un guasa que lo brindó Cayetano, un toro que embestía de mentira, un gazapón midiendo al diestro siempre pero al que dio muletazos con la diestra con gran plasticidad. Lo mejor un cambio de mano ligado con el de pecho para regusto de todos. Faena con altibajos muy toreros y compases de gran enjundia, pero sin poder redondearla por el rajado que cerró plaza. Otra vez un cañón con la espada y otra oreja que arranca, en una tarde muy completa en la que abrió la Puerta Grande.

El granadino le enjaretó un par de largas cambiadas en el tercio al recibir a su primero –segundo de la tarde- que se aplaudieron de lo lindo y en banderillas otro número de la banda de la Sopa -como decía el Pali por sevillanas- que no arrancó a sonar hasta que David puso el primer par y el maestro lo vio oportuno, un inventó del expresidente Gago, que a Dios gracia ya no ejerce. Lo mejor del Fandi vino con los palos, que llegó a poner al público en pie, porque en la faena de muleta el desclasado se paró a mitad de ella sin dar opciones para el triunfo. El Fandi tuvo un público muy entregado que le aplaudía de todo en el quinto, pero en este si que la formó de verdad en las banderillas. Realizó un tercio grandioso, estando variado y con una colocación como mandan los cánones. Brindó a los presentes, lo que fue una labor fajada ante un rajao que terminó muy peligroso. David estuvo por encima de tan pésimo ejemplar a base de tragarle por ambos pitones. 

Pero ahí no queda la cosa porque saltó un Gavira engatillao muy astifino con pinta de vaca vieja de tentadero, que no agradó al respetable y al que Rivera puso banderillas con más voluntad que acierto. El mejor par fue el extra, al violín y arriesgando desde tablas para los medios. Muleta en mano Francisco tuvo que aguantar el fuerte vendaval de levante en el tercio y el molesto cabeceo de su oponente. Un toro sin clase que quería najarse sin plantar pelea alguna a tablas en cada muletazo y con el que estuvo mucho tiempo porfiando pero la banda -¿sin saber porqué?- no paraba de sonar. Correcto ante el rajado primero. 

La escalera en presentación ganadera la continuó el cuarto, un Gavira manso que se emplazó en los medios y que pasaba de todos los engaños que le ofrecían, corretón, sin fijeza y que fue condenado a banderillas negras por no entrar en el caballo. Al final sí lo hizo recibiendo una vara después de cambiar el tercio, formándose un desorden descomunal en el ruedo, que irritó al respetable en contra del palco. A estas alturas Rivera con buen criterio solicitó el cambio de tercio con tres rehiletes, para velar por la integridad de sus hombres de plata que las estaban pasando canutas. Francisco voluntarioso lo intentó sin perderle la cara al pregonao, pero fue imposible instrumentarle alguno. Lo mató con eficacia, pero sinceramente se llevó un lote infame.