GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
Almería
Cádiz
Córdoba
Granada
Huelva
Jaén
Málaga
Sevilla

 

REAL PLAZA DE TOROS DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA
Tarde del domingo, 12 de agosto de 2007

 

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación, bajos de casta, deslucida y de poco juego en general. Destacó el 1º con bondad y con un buen pitón derecho. El 2º soso y sin transmisión, el 3º complicado y peligroso, 4º descastado sin clase, el 5º manejable y 6º con genio malo.

PESOS: 505, 520, 495, 560, 535 y 500 Kg

Diestros: 

Cuadrillas: saludó Manuel Fernández ‘Alcalareño’ tras grandes pares al tercero.

Palco: Presidió Ana Alonso; Asesor Veterinario Antonio Ruiz y Asesor Taurino Antonio González.

Tiempo: Tarde agradable con viento de poniente.

Entrada: Lleno de "no hay billetes".

Incidencias: El reloj de la plaza estaba retrasado 10 minutos y la señora presidenta llegó al palco con el mismo retraso.

 

Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com


PortalTaurino.com. EMILIO TRIGO. Un Cid poderoso en la vuelta de Tomás

Impresionante aspecto el que lucía la plaza portuense en el regreso a esta ciudad de José Tomás, con un lleno absoluto en los tendidos y el cartel de no hay localidades colgado en las taquillas. La tan ansiada vuelta del madrileño a los ruedos, convocó en El Puerto a la flor y nata de la sociedad taurina en general, en una tarde de verdadera expectación que comenzó con una atronadora ovación al de Galapagar, compartida con sus compañeros. 

La pasión es incontenible en los toros y eso ocurrió con el saludo de José Tomás al segundo, con menos toreo que el jaleado por el respetable, lo mismo que en el quite con el capote a la espalda, pero la verdad, es que se quedó más quieto que Don Tancredo. En la faena de muleta la sosería de toro y torero, fueron el factor predominante, sin llegar a romper ninguno de los dos, con la languidez del torero contagiada por la falta de transmisión del astado. Lo más relevante, las manoletinas del final que resultaron apretadísimas, suficiente para cortar una orejita con alfileres. Hasta el último tercio no había nada que contar con el otro de su lote-salvo el ajustado quite por chicuelinas-pero tras el brindis al respetable, empezó a caldearse el ambiente. Estatuarios en los medios con su particular sello y a reglón seguido, una tanda con la diestra de magnifica ejecución, continuando por ahí con un toreo de muchos quilates. El sumum de José Tomás, llegó al interpretar el natural con un temple fuera de lo común, ligando el siguiente de forma perfecta, en un par de series increíbles. El final de faena fue un conjunto de retales bellísimos, con trincherillas, cambios de mano y pases de desprecio para enmarcarlos-ante un toro manejable en su conjunto-pero los aceros hicieron su jugada estropeándolo todo y perder así un gran triunfo. 

Un jabonero abrió plaza con las fuerzas justas, con el que Finito no pudo lancear. Durante la lidia, el toro sangró mucho y eso que no se le pegó casi nada en el caballo, pero en la muleta se vino arriba con bondad. Finito basó su labor por el mejor pitón de su oponente, el derecho, porque por el otro, se quedaba corto protestando. Cuajó series ligadas con mucha hondura, con la franela arrastrándola por albero con estética y plasticidad. Tuvo son la faena del cordobés con mucha enjundia, llevando al toro muy largo y bien abrochada con los de pecho de pitón a rabo, que no refrendó con la estocada. En el cuarto, tampoco vimos a Finito con el capote y a este sí que le dieron tela en varas, a diferencia del primero. Juan tenía poco que hacer con un toro sin clase, pegando constantes tornillazos al cielo y al menos estuvo voluntarioso con él, porfiando más de la cuenta para sacar partido. Lo raro de esto que la buena afición del Puerto no lo entendió así y pitó al matador, pero la realidad, es que con este material ni el que inventó esta profesión triunfa.

El primero del lote de El Cid era alto de agujas, muy largo, jabonero de capa y con síntomas de tener un aire en la vista, pero recibido garbosamente a la verónica por el de Salteras. Mucha emoción en el quehacer del maestro por la importancia de lo que hacía ante verdadero guasa, que fue a peor buscando siempre al torero con la mirada en el pecho. El Cid brindó un toro de cara o cruz, desarrollando un toreo ligado, templado y muy de verdad por ambos pitones, poniendo sobre el tapete toda su técnica ante tantas adversidades del de Núñez. Pegajoso, violento y distraído fue el sexto, quedándose cruzado en cada pase que instrumentaba Manuel Jesús. Faena de más a menos, con un Cid poderoso como con el toro anterior, variado de recursos y de buena nota por ambos pitones-mejor con la derecha-ante un oponente que tenía mucho que torear y tragar, perdiendo la Puerta Grande por culpa del descabello.