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Corridas Generales
PLAZA DE
TOROS DE VISTA
ALEGRE
BILBAO
Tarde del martes, 20 de agosto de 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Torrealta, bien
presentados, nobles en general, salvo el 2º, justos de
fuerza, con un 5º muy bueno.
Diestros:
-
Antonio
Ferrera, estocada (oreja);
estocada caída (gran ovación); pinchazo -aviso-casi entera
desprendida y descabello (aplausos).
-
El Fandi, pinchazo,
media estocada y dos descabellos (ovación); estocada (oreja);
estocada (oreja).
Entrada: Casi lleno en tarde calurosa.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino. com, El País,
ABC.
Comenzó el festejo con un merecido homenaje a
Curro Cano, el veterano fotógrafo taurino, que inmortalizase la
muerte de Manolete en Linares; con sus ochenta... y muchos años
cumplidos, todavía recorre España, de plaza en plaza, ojo avizor. Se
emocionó como un niño cuando bailaron en su honor el aurresku. Como
emocionante fue el minuto de silencio, tras el paseíllo, en memoria
del universal artista vasco Eduardo Chillida.
Se esperaba mucho de este mano a mano improvisado debido a bajas.
Antonio Ferrera y David Fandila El Fandi, toreros emergentes y que se
pican, cuajaron un gran espectáculo. Cortaron una y dos orejas,
respectivamente. Son mucho más que destacados banderilleros. En ese
tercio, de manera atlética, cosecharon enormes ovaciones. Entre los
mejores pares, uno de El Fandi al segundo, tan ajustado que el toro le
llegó casi a dar con el pitón en el mentón; otro al violín al
tercero y, en el quinto, uno tan ajustado, que el toro le alcanzó con
el hocico. Por su parte, el extremeño, en el cuarto, descolló en un
arriesgado par por los adentros y otro al quiebro.
Los dos toreros pusieron la plaza bocabajo en varios pasajes. No se
puede decir que uno de ellos ensombreciera al otro. Todo lo contrario.
Las espadas quedan en alto para próximos mano a mano en otras plazas.
El próximo domingo, en Vista Alegre, lidiarán junto a Encabo la
corrida de Dolores Aguirre.
A gran altura puso el listón Antonio Ferrera con el noble y flojo
primero, al que supo administrar sus escasas fuerzas. Asentado en los
lances de recibo, se distinguió en un quite a la verónica rematado
con una media torerísima y un quite por tafalleras. En las afueras,
sin obligar al astado, realizó una faena medida, por ambos pitones,
con series cortas y templadas. En una de las series, los naturales
afloraron con una suavidad aterciopelada. Se tiró a ley y, a cambio
de una estocada certera, el toro le prendió por el muslo derecho. En
el suelo le buscó con saña y, al revuelo de capotes, el toro perdió
su presa. Ferrera se levantó maltrecho, con la taleguilla totalmente
destrozada. Ganó una merecida oreja. Pasó a la enfermería.
Tras cambiar el turno, salió para matar al cuarto. Un toro que
tuvo un buen pitón izquierdo, aunque duró muy poco y punteó por el
derecho. Ferrera consiguió al natural largos, limpios y macizos
naturales en la primera serie. Ya parado el toro, tuvo que sacar los
pases de uno en uno. Se tiró con decisión, aunque cayó baja la
espada.
El que cerró plaza, protestado por flojo, no humilló. Ferrera
realizó una labor larga, en la que persiguió con ahínco el éxito.
Sin obligarle en exceso, sacó estimables pases por ambos pitones. No
mató a la primera y escuchó un aviso.
El Fandi estuvo pletórico en su debut. El segundo apuntó malas
condiciones desde su salida. Se venció tras el capote. En varas
desmontó de un arreón al picador. El Fandi no pudo lucirse con la
capa. Con la franela le fue confiando y, después de dos tandas
preparatorias, se fue a los medios. Labor seria, en la que aguantó
con firmeza a un toro que medía mucho. En uno de los pases de pecho
recibió un palazo en una clavícula. Sin acierto con los aceros, fue
ovacionado.
El bravo tercero se apagó pronto en la muleta. El granadino,
variado con el capote, llegó a dibujar tres verónicas y una media,
con las rodillas hundidas en la arena. La faena la abrió de rodillas,
toreando en redondo. En la labor por ambos pitones, hubo más voluntad
y firmeza que calidad a un toro que duró más bien poco y tuvo como
mejor pitón el derecho. En la estocada entró a morir. Volapié
contundente que por sí solo era de premio.
El noble quinto tuvo mucha clase, aunque acudió con tardanza. Por
su falta de fuerzas fue protestado. Pero fue a más. El Fandi
impresionó con una solidez impropia de un torero con solo un año de
alternativa. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas en los
tercios. Con la muleta se recreó al natural. Una primera tanda,
buena, corriendo despacio la mano. En la siguiente se hundió en la
arena y, con quietud, volvió a dibujar naturales hondos. Y otra,
metiendo los riñones, cerrada con un gran pase de pecho a la hombrera
contraria. La estocada, en lo alto y hasta el puño, fue soberbia. El
toro rodó sin puntilla.
Con el toro-toro, en plaza de primera y un espectáculo sumamente
serio y auténtico, para quien lo dudara, ayer quedó claro que
Ferrera y El Fandi son mucho más que dos toreros banderilleros.
Arrebataron y convencieron. No son flor de un día. Más de uno del
escalafón ya se puede ir apretando los machos.
El País.
JL MERINO.
Dos
tenazas al rojo vivo
El comienzo de la corrida de ayer iba
para tarde de apoteosis. Un quite de cada uno de los toreros, verónicas
de Ferrera y tafalleras de El Fandi. Siguieron los pares de banderillas
por parte de los dos diestros. Los aplausos echaban humo. Fue el
preludio de una tarde banderillera gestada por dos tenazas calientes al
rojo vivo. Ferrera en su faena toreó con calidad por ambas manos. Los
derechazos últimos fueron muy templados. Buenos los remates de las
series por alto. Terminó con dos adornos de última claridad. Se tiró
a matar a ley, y cobró una gran estocada, a cambio de un revolcón que
le dejó medio desnudo.
Ferrera pasó a la enfermería. El Fandi
volvió a torear su toro, y ahí empezó su triunfo particular.
Banderilleó de lujo. Desplegó series de derechazos y naturales de
enorme calidad. Mató volcándose. En el quinto, ya con Ferrera en la
plaza, estuvo recrecido en banderillas -salvo en uno al quiebro que salió
fallido- y con la mulera plasmó con la mano izquierda dando unos
naturales como los que el buen aficionado de cualquier edad vio alguna
vez en otros dorados tiempos. Lleva dentro de sí el Fandi mucho y gran
toreo.
Ferrera estaba mermado de facultades.
Estuvo potente en banderillas en los dos, y firmó pases con temple y
algunos largos. Se excedió en la faena del último, pero se entendía
que era por agradecer con una ofrenda generosamente entregada a un público
que sintonizó tan bien con él en su primer toro.
Es posible que quienes devolvieron las
entradas, por ausencia de Enrique Ponce en el cartel, sean los mismos
que irán corriendo a comprar las que queden el próximo sábado para
ver a estos dos toreros, porque con ellos el mundo del toro está en
flor.
Miky
Rioja. Portaltaurino.com. Esto sí convence al
público
Que los jóvenes vienen dando, no es novedad esta temporada pero que
estos dos, dan todavía más, ha quedado claro esta tarde. Una corrida
de toros al fin y al cabo no deja de ser un espectáculo y estos dos
muchachos realmente lo dan. En estos momentos es una pareja muy
explotable, quizá dentro de alguna temporada oigamos hablar de la
división de partidarios de uno y de otro, como tiempos atrás con
grandes figuras del toreo. Estos, jóvenes, uno con 25 y otro con 21 años
de edad, están encandilando por las plazas que los contratan, a base de
esfuerzo, tesón, rivalidad en el ruedo, ganas de agradar y desde luego
creación de espectáculo. Todo esto agrada en los tendidos y se va
corriendo por todas las plazas de toros de España, que en el ruedo no
se dan ni un minuto de cuartel. Si a esto le sumamos, que tienen valentía,
que no se arrugan y que saben pensar delante de la cara de un toro,
estamos hablando de entrega del público y sin lugar a dudas, de venta
de entradas para ver, lo que decía que es una corrida de toros, espectáculo.
Rivalizan en capote, con garbo u y pinturería, algunos lances me atrevo
a apostar que hay gente que no los conocía, rivalizan poniendo
banderillas, con pares de mucho mérito y algunos de ellos con evidente
riesgo, en fin, pareja muy interesante para el espectador, me atrevo a
vaticinar que no tardarán en dar alguna vuelta al ruedo después de
poner banderillas.
Comenzó la corrida, con
un Antonio Ferrera, que venía de cortar dos orejas a un toro en Málaga,
el día anterior, con un toro noble justito de fuerzas, al que su mayor
virtud, fue entenderlo rápidamente, a partir de esa capacidad para
entenderlo, las series fueron cortas, el bicho no daba para más y
alguna de ellas con temple y calidad. El ibicenco no estaba dispuesto a
tirar el triunfo y entró con la espada a matar o morir. El toro le
prendió de mala manera y afortunadamente, quedó todo en un susto y algún
problema muscular en el gemelo. Su entrega valió una oreja. Se corrió
el turno mientras estaba en la enfermería y lidió su segundo en cuarto
lugar y su tercero en sexto, al
segundo de su lote, solamente lo pudo torear con la mano izquierda, por
la derecha era imposible y una vez más sacó lo que el animal tenía,
ni más ni menos, para cerrar plaza, hizo una faena que fue a más,
cuidando mucho al toro, dándole el aire que necesitaba, sin bajarle la
mano, sin molestarle y dejando que las embestidas del toro fueran a su
propio aire, pena de su actuación con la espada, pinchazo hondo,
estocada corta perpendicular y descabello, ya que la oreja la tenía en
el esportón.
El Fandi, que también
venía de triunfar en Málaga, cortando una oreja en cada toro, estuvo
en la misma tónica. Con ganas saliendo a por todas y dispuesto a
presentar batalla, en su primero, un toro violento que no se dejaba, robó
muletazos a base de porfiar, dejándole la muleta en la cara y
aguantando las tarascadas del burel. En su segundo, dos largas cambiadas
para recibirlo y comienzo de faena de rodillas, toreando en redondo, no
pasando al toro, mejor con la izquierda en esta ocasión. En su tercero,
pena como decía de animal, que no tuviera un poco más de fuerza, era
un toro bravo, alcanzó los mejores momentos de la tarde, toreando con
la mano del dinero, con muletazos de arte grande, tirando mandando lejos
y cargando la suerte en sus pies, la estocada de momento la de la feria
y el toreo al natural, de momento también.
ABC.
Vicente Zabala de la Serna.
Toreros de piedra y hierro, toreros de
Chillida
Ferrera y Fandi homenajearon a Chillida con más de un minuto de
silencio, como esculpidos por sus manos, tallados en piedra y hierro,
duros y ligeros como el «Peine del Viento», que se entrelaza con la
mar revuelta como aquella barba temporal de espumas canas. Fandi y
Ferrera se trenzan en el espectáculo, compiten y se complementan.
Corren, templan, vuelan. Arriba y abajo, sin dudas ni temor, sin
conferir importancia a las astas fieras, juegan al toro. Forjados en la
fragua de la afición, han eclosionado esta temporada como pareja del año.
Unos días ganará uno, el resto, el otro.
Ayer Fandi remontó el partido con la oreja en contra que Ferrera le
había marcado en el primer tiempo, con una faena de sentimiento y
series cortas, prologada allá en lontananza de la lidia con un quite
por delantales de una belleza fundida con la arena negra y una media verónica
de categoría. Hubo banderillas, claro. Los pares se sucedieron como un
toma y daca. Cuarteó el extremeño a cabeza pasada, con poder le
respondió El Fandi en una moviola purísima que provocó un último par
de Ferrera por los adentros. Después, que ya está dicho, muleteó con
gusto y se entregó en la estocada -¿por qué en la suerte contraria?-:
sufrió una voltereta de miedo, colgado sobre el pitón derecho mientras
la tizona buscaba la muerte. La taleguilla destrozada y un puntacito,
casi en la ingle, que sangraba. Cayó el trofeo que incentivó al rival.
El Fandi cargó con el segundo torrealta, que se llamaría «Trajelimpio»
pero traía ideas sucias. Banderilleó con unas facultades y un valor de
sombrerazo, acompañado de Ferrera herido, que no se metió a la
enfermería hasta concluir el tercio, como si sus muslos fuesen el acero
cortén que en Chillida era arcilla. El joven granadino anduvo valeroso
con las embestidas a media altura, nada claras, turbias, inciertas en
especial a izquierdas. Resolvió con desigual uso de la espada, mas
digno siempre.
Se corrió turno, con Ferrera en mano de los médicos, y Fandi tiró
dos largas de rodillas y lanceó sin levantarse, a la verónica, hasta
cerrar con una media así postrado. Y todo de salida. Galleó luego por
rogerinas y quitó por Chicuelo. Con los palos se superó con el violín,
que enderezó un tercio más vistoso que de altura. Otra vez de hinojos,
principió faena, en redondo. Y encontró el camino sobre la mano
derecha. Explotó al noble toro por ese lado, sin que al natural hubiera
opciones. Las manoletinas finales y un espadazo desprendido, aunque de
recta ejecución, le concedieron el empate.
Pero donde de verdad Fandila lo bordó fue al natural con el flojito
y berreón quinto, cuya calidad zurda talló. Tres series, tres, de
muleta adelante, asentada la planta, templada la muñeca, abierto el
compás, inacabable el brazo, atrás rematados, y un adorno afarolado.
Superior, que diría Juncal. La última serie más derechito y relajado.
No sería justo olvidar cómo el torrealta se sobrepuso a las carencias
iniciales con boyantía. Estocada cabal, y El Fandi le daba la vuelta al
partido y cuajaba una faena de verdadero peso.
Ferrera no encontró lote, una vez atendido por los galenos. El
cuarto fue muy a menos y la faena del blando sexto resultó demasiado
larga, a media altura, tenaz en la persecución del triunfo. En todo
prevaleció el afán por hacer las cosas bien y el mérito de no mirarse
siquiera la pierna crujida, arrastrada un poco, a veces, lastre en
banderillas, que no rehuyó, con un par. El marcador quedó con el 2-1
para Fandi, pero el ambiente consideró a ambos vencedores.
Fue un bonito detalle que Fandi asumiera dos toros consecutivos,
hecho que no se repitió cuando Ferrera regresó del hule; y fue un feo
detalle que no invitaran al sobresaliente a un quite, tan feo como que
anteayer Hermoso se sumara de testigo a la ceremonia de Lara. Tiempos
modernos.
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